Beto el verde
Un sábado como otro cualquiera estaba yo caminando por el estacionamiento de Superama, adonde fui a comprar unos deliciosos Doritos incógnita, cuando una conversación rápida y agitada que sucedía cerca de una camioneta captó mi oído.
La voz que reconocí era de una niña, de aspecto común y normal, cargando unas grandes cajas que parecían de cereal, hablando con un sujeto que a mí me pareció chaparro y verdoso, y que al verme puso cara como de terror y desapareció rápidamente. Yo estaba seguro de que no era uno de los habituales viene-viene del lugar, ni parecía miembro de alguna campaña ecologista, antes bien, le vi cara como de fuereño enfermizo, con ropa usada que no era de su talla.
Aunque era casi mediodía, no había yo tomado tanto café –y nada de alcohol- como para suponer que aquello era una alucinación mía, así que no resistí la curiosidad y la tentación y me acerqué a la chamaca, para preguntarle si se encontraba bien, qué o quién era ese sujeto, y que me dijera qué había pasado.
Me atreví a esto pues yo conocía a la chica, una simpática y gentil vecinita de por mi casa, de nombre Ileana, y que acostumbraba ir a esa popular tienda a conseguir la comida de su gatita “Maraña”. Así pues, le pedí que me contara qué había pasado y esto fue lo que le dije y lo que ella me contó…
- Hola Ileana, ¿cómo estás?
- Bien gracias.
- ¿Quién era ese mono? ¿te estaba molestando?
- No, era un amigo
-Ah, no te lo conocía, ¿quién es?
- Mmm, yo le conozco por Beto
- ¿Vive por aquí?
- Mmm, No, no creo
- ¿Es de tu escuela entonces?
- Mmm, No, tampoco, seguro que no.
- ¡Vaya!, pues ¿de dónde es entonces, Ileana?
- Es un amigo que conocí aquí mismo, en el Superama
- ¿Cuándo?
- Mmm, se podría decir que hace ratito
- ¿Eh?
- Sí, hace un rato apenas
- ¡Pero cuéntame más, Ileana, quiero saber más!
- Es que fíjate que si te cuento todo no me lo vas a creer
- ¿Porqué, Ileanita? Dime
- Es que mi cuate Beto no es de aquí
- Eso ya me dijiste, y además yo me di cuenta, porque lo vi como chaparro y feíto, o más bien como raro, tiene un no sé qué, que qué se yo, como que me dio desconfianza o algo
- No, la verdad es lindo Beto, y nos hemos divertido mucho juntos
- ¿Pues no que lo acabas de conocer hace un rato?
- Bueno, sí, pero en el tiempo que nos hemos conocido y que a mí se me ha hecho largo, aunque a ti se te haga corto, pues nos la hemos pasado muy bien juntos
- Vaya pues… pero no me has dicho nada, realmente… ¡órale, desembucha Ileana!
- Bueno, pues te voy a contar, pero no me interrumpas, okey, y aunque no me lo creas esto es lo que pasó: ¿Ves esa camionetita de productos Nesquick medio chocada?
- Sí, la veo
- Pues en realidad es una nave espacial disfrazada
- Ajá, y ¿qué más?
- Pues resulta que Beto es el tripulante, aunque bueno, su verdadero nombre es algo así como Betofrostialgoseis, pero de cariño le digo Beto porque es más fácil
- No me digas, ¿y luego?
- Pues resulta que Beto aterrizó aquí y necesitaba un ayudante y me contrató
- ¿Para hacer qué?
- Dijo que para entender mejor a la raza humana y sus mañas o algo así, pero te explico: Se acercó a mí hace rato y con su vocecilla medio chillona me dijo
- ¡Alto, ejemplar humano del sexo femenino y talla reducida! Necesito hablar contigo
- Y yo le dije ¡no te pases! ¿te conozco?
- Y me dijo “Nel, soy de otro planeta, pero analicé el ADN del estornudo que quedó en el clínex que dejaste atrás, y eres una terrícola apropiada para ayudarme”
-¿Vendes mota? ¿andas pidiendo dinero?
-Nel, en tu idioma terrícola me llamo Betofrumfarinauterzpeiz y he venido a estudiar tu especie y sus costumbres a ver si nos interesa invadirlos o no en el futuro. Llegué en ese avanzado transporte actualmente metamorfoseado como un vehículo terrenal de aspecto común. ¿Cuál es tu designación, humana reducida?
-Me llamo Ileana, ¿y en qué quieres que te ayude según tú, nariz de corneta, piernas cortas?
-Quiero que seas mi guía por tu región espaciotemporal local
-¡Neta que estás deschavetado, mejor consíguete un mapa o un gepe-ése!
-Nel, se requiere de la presencia de un voluntario nativo para explicar de forma concomitante los procesos sociopsicovolutivos de los terrícolas en acción
-¡Aaah! O sea yo, de tu pilmama de a gratis
-Nel, tu ayuda será recompensada con una generosa dotación de alimentos aptos para consumo humano, altos en fibra vegetal y con características abundantemente apreciadas por tu especie terrícola, como carbohidratos, grasas trans, azúcar, aspartame, colorantes y saborizantes
Me di cuenta de que Beto hablaba de los cereales chocolatosos y otras golosinas que traía en su “nave” camionetita de Quick piratón, y pensé que sería buena onda aceptar, al menos para descubrir si se trataba de una payasada, además me dijo
-Nel te preocupes demasiado Ey-liana, ya que para nel alterar la continuidad de tus patrones habituales de conducta, después de tu misión serás devuelta aquí mismo
-Me llamo Ileana, no Ey-liana, y sí acepto…
-Y así fue, acompañé a Beto a dar una vuelta por el mundo y luego me trajo aquí mismo, me dio mis cajas de cereal y se fue.
-Pero y entonces, ¿qué aventura Ileana?, ¿adonde fueron o qué?
-Eso luego te platico, porque Maraña ya me está esperando por sus croquetas sabor pollo, y yo voy a probar este cereal que me dio Beto, y que me dijo que era “espacial” o “especial” o algo así. ¿Tienes tele?
El URI para hacer TrackBack a esta entrada es: http://oldmadhatter.wordpress.com/2008/04/16/beto-el-verde/trackback/
Me divirtió mucho el cuento, sobre todo aquello de los alimentos aptos para consumo humano.
Lo que me dio susto fue el posible parecido (o será coincidencia) con un tocayo del extraterrestre que puede darme desconfianza… (uno que no sabe bailar)